Mueve tu clásico

EXPERIENCE | MUEVE TU CLÁSICO

Vamos de paseo

Mueve tu clásico. Regularmente. Mejor una vez a la semana que una vez al mes. Si no lo haces, puedes acabar pagándolo. Caro.

Aston Martin DBS (1967-72) | ICON ROAD

13.01.2017

Vamos a ver… empecemos por el principio. Preservar, a veces reparar y (si te van esos rollos) modificar tu clásico son tareas que debes o puedes hacer con tu clásico. Pero, querido apasionado, ahora que está perfecto… no lo dejes guardado en el garaje o de exposición: un coche clásico tiene que usarse regularmente. Ante todo por razones técnicas y en segundo lugar porque su dueño tendría, digamos, la obligación moral de conducirlo por la vía pública. ¿Cómo? Que yo TENGO que hacer ¿quéeee? Pues sí. Pero vamos por partes…

Lógicamente, dejar parado un coche durante mucho tiempo tiene consecuencias. Pero ¿cuánto es “mucho tiempo”? Vaya preguntita… pueden ser unas semanas o unos meses, aquí no hay fechas de caducidad, pero sí podemos decir que cada coche es como una persona: su salud dependerá del trato que le demos. Pero bueno, no nos obsesionemos… al igual que en una persona, tampoco estaremos tooodo el día pensando en que algo se va a fastidiar, así que entended por favor todo este artículo como una invitación a conocer mejor nuestro coche y qué puede ir mal si lo dejamos ahí aparcado más de la cuenta. Pero, a menos que seáis devotos de Santa Hipocondria, no os obsesionéis y sobre todo disfrutadlo, que la vida es corta. Vamo a ello quiyo…

Citroën 2CV (1948-90) | ICON ROAD

Poned voz de árbitro de boxeo… A este lado del ring, con 1.200 kilos de pesooo… nuestrooo cocheee… un montón de metales, plásticos, tejidos, pero también madera o piel, sin olvidar los líquidos que circulan por él. Y al otro lado tenemooos… los agenteees atmosféricooos: la humedad (desde la ambiental hasta el agua de lluvia o del lavado), la luz directa del sol, el frío y el calor excesivos y los cambios de temperatura, que provocan dilataciones y contracciones. Meteremos aquí también la contaminación atmosférica, oyess, que tampoco es baladí. De acuerdo, quiero una pelea limpia y… en fin, dejemos ya el símil pugilístico. Pues bien, partiendo de esto y repasando las distintas partes de un coche, en general lo que viene a continuación es una visión general de lo que se puede deteriorar estando el coche parado… Vamos por partes.

Seat 127 con ganas de moverse... (1972-82) | ICON ROAD

Y empezamos por las ruedas…los neumáticos están hechos para rodar y no para quedarse mucho tiempo quietos. ¿Qué nos puede pasar aquí? Pues que los neumáticos acaben cogiendo la forma, de manera que quede aplastado por la zona donde apoya. Abrimos la puerta y nos sentamos. Tejidos, salpicaderos y demás elementos de plástico, elementos de madera… de nuevo, para evitar que se pudran, los niveles de temperatura y humedad deben ser equilibrados y deben estar ventilados, pero lo mejor es que le demos vidilla, usándolo (y limpiándolo) regularmente. Y ya que estamos dentro, si disponemos de ese lujoso extra de antaño… el aire acondicionado, cuidadín: necesita funcionar de vez en cuando, para evitar corrosión o daños en el compresor.

Acabo de mencionar las piezas de plástico del interior pero según la época en que fuera fabricado, nuestro coche puede tener muchos elementos de plástico o de goma: manguitos y demás conducciones, juntas, protectores de juntas homocinéticas, silentblocks del motor o de la dirección, etc. pueden volverse porosos o agrietarse y romperse si no se usan durante mucho tiempo o si están sometidos a temperaturas extremas. Para evitar que se deterioren, podemos protegerlos con productos especiales o grasa pero, sobre todo en elementos mecánicos, lo principal será… lo habéis adivinado… sacar el coche para que la goma se menee y permanezca flexible. Y ya que andamos por los bajos, rematemos con los frenos, aquí tendremos en cuenta que sus elementos pueden oxidarse, sobre todo si el coche queda (glups…) aparcado fuera. Al usarlos, una oxidación superficial quedará limpia pero si está avanzada tendremos que cambiarlos.

Volkswagen Corrado VR6 (1991-95) | ICON ROAD

Echemos ahora un vistazo al motor: aquí debemos tener en cuenta la corrosión… por un lado, el aceite usado contiene todo tipo de subproductos y ácidos y por otro, estando largo tiempo parado se puede formar agua por condensación, que acabe provocando óxido. Pero en el motor acecha otro enemigo: la carbonilla. Hace años, la baja calidad de los combustibles y de ciertas construcciones y diseños hacían que se formara carbonilla como un residuo de la combustión, sobre todo en la parte del cilindro donde no llega el pistón. Por otro lado, conducir a menudo en ciudad o en general a baja velocidad y bajas revoluciones también favorecen la formación de la dichosa carbonilla. Por ello, antes no era nada raro ver al dueño del coche un domingo por la mañana con la culata desmontada limpiando el corazón de su querido compañero de viaje. Hoy en día la calidad de los combustibles ha mejorado mucho, pero en motores clásicos el problema persiste por los conceptos y materiales, que también son clásicos. La carbonilla afecta a las prestaciones y al consumo del vehículo pero también hará que no suene “redondo” y que tenga vibraciones. ¿Solución? Sácaloooo.

BMW 02 (1966-77) | ICON ROAD

Salimos del motor y recorremos el circuito de la gasolina hasta el mismo depósito. En general, se dice que la gasolina puede permanecer almacenada durante un año en un envase cerrado sin que su calidad (sus propiedades) se vean modificadas. Sin embargo, si no movemos el coche, sobre todo si hace calor las fracciones más ligeras y volátiles de la gasolina pueden evaporarse, haciendo que el arranque sea más difícil. También, la gasolina puede oxidarse, produciendo depósitos de partículas. Por último, la gasolina puede fomentar la formación de agua por condensación, lo que a la larga puede oxidar las paredes internas del depósito. Sobre todo los biocombustibles que se añaden hoy en día a las gasolinas contienen… pues eso… componentes biológicos que pueden acabar dando lugar a bacterias y hongos que dañen los metales.

Pontiac Firebird Trans Am (ca. 1978) | ICON ROAD

Para terminar, un “clásico” entre los clásicos del coche parado: la batería vacía. Y es que si no se usa, ésta se va descargando y si pasa mucho tiempo, su contenido se puede degradar hasta quedar inservible… Como se ve, aparte de hacerle el mantenimiento en los intervalos que indica el fabricante o al menos siguiendo lo que nos dicta el sentido común y reemplazando líquidos cuando toca, conducir regularmente tu clásico contribuye decisivamente a mantener el vehículo joven y sano. ¿Cuánto es “regularmente”? Seguimos con las preguntitas… hay quien dice una semana o un mes pero lo cierto es que depende del modelo, de las condiciones atmosféricas y mil factores más, por lo que no hay una respuesta a esta pregunta. Y sí, hay quien dice seis meses o un año, todos hemos oído casos de coches como aquél que “arrancó a la primera sin problema” después de años parado o del otro que “lo saca cada seis meses a dar una vuelta y nunca le ha fallado” pero no dejarán de ser felices coincidencias… en fin, mejor no jugársela, ¿no?

Ferrari 308 GT/4 & Seat 600 | ICON ROADl

Pero recordad que habría que darse un amplio paseo en un recorrido variado – y fuera de la ciudad. Que se muevan todos los componentes mecánicos, permitidle que estire las “piernas” (estooo… las bielas) como es debido, subidlo de vueltas con alegría, que coja temperatura, que respire profundamente y queme toda esa carbonilla acumulada y haga evaporar la posible condensación y elimine eventuales residuos. Claro que el consumo también nos subirá y llevar el motor forzado tampoco es bueno, así que lo haremos con tiento y sentido común – como todo lo que hacemos, claaaro. Por cierto, no vale dejarlo al ralentí 20 minutos… nos cargaremos la batería, el aceite se degradará y… además, ¿para qué tenemos un clásico si no es para conducirlo – o sacarlo para presumir de él?

Finalmente, ¿qué era eso de la obligación moral de moverlo? Bueno, pues según la Federación Internacional de Vehículos Antiguos en el artículo cuatro de su Carta de Turín, “Un uso público socialmente aceptable… siempre contribuye a la preservación de los vehículos históricos. En consecuencia, es importante y deseable que se utilicen.” Es decir, saquemos nuestros clásicos para disfrutarlos nosotros y que los disfruten los demás – ya sabéis qué sonrisa se les dibuja a la mayoría de los que lo vean pasar.

DH

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