Muscle Cars

ICONOS | MUSCLE CARS

Dinosaurios, ponies y otros bichos

Historia del auge y extinción de una fauna irracional y fascinante que acabó desapareciendo súbitamente en 1973 igual que los dinosaurios hace millones de años

Dodge Charger (1971) | dodge.com

22.04.2016

La extinción de los dinosaurios aún encierra muchas incógnitas, pero en el caso de estos coches se conocen perfectamente las causas. Se trata de un estilo o más bien de toda una cultura automovilística irracional y egocéntrica que idolatró la pura potencia y el consumo de gasolina de 100 octanos... y muy localizada en EEUU y quizás algo en Australia. Son los llamados MUSCLE CARS con mayúsculas… ¡el camino del exceso! Receta básica: motores enormes, capós kilométricos, sonidos que quitan el hipo... ¡roooooaaaar! ¡yeah!

Estooo... bien... comportémonos. Pero os invito a sumergiros en este submundo porque para casi cualquier aficionado a los coches estos "animales" destilan fascinación. Y para conocerlo nos vamos hasta... bueno... los años '20 en EEUU ni más ni menos... tiempos de la famosa Ley Seca. La prohibición de fabricar y vender bebidas alcohólicas desde 1919 hizo que florecieran los “moonshiners” (destilerías clandestinas) y los “bootleggers” (contrabandistas de alcohol). Ambos colectivos se vieron en la necesidad de escapar de la policía por carreteras y caminos con sus preciadas cargas de whiskey y para ello comenzaron a modificar sus coches para hacerlos más rápidos que los de la policía y resistir el peso de botellas y barriles. Con el final de la prohibición en 1933 los moonshiners vieron decaer rápidamente sus márgenes y con la experiencia automovilística acumulada comenzaron a participar en carreras de coches, primero ilegales y luego poco a poco institucionales (en cuantito alguien vio que podían ser negocio, claro). Más y más inconscientes jóvenes sin miedo se les fueron uniendo en los años ’30 y ’40 y terminada la guerra el tema de las carreras y la potencia alcanzaba ya las plantas nobles de los fabricantes de coches, que empezaban tímidamente a sacar modelos con motores más capaces. Surgían así en 1949 el Oldsmobile Rocket 88 y un par de años más tarde el Chrysler C-300 Hemi - mirad luego más abajo en los datos técnicos para más detalles.

Ford Mustang Fastback (1968) | modmustangsandfords

Estos dos y otros juguetitos más o menos caseros se dedicaron a correr en carreras de Dragsters, que como veréis son de una simpleza pasmante: el “circuito” era una tira de asfalto de ¼ de milla o 400 metros aprox. (más la distancia de frenado), dos coches se ponen en la línea de salida, el semáforo se torna verde, pisas a fondo y gana el que recorre la distancia en menos tiempo. Ya sé lo que estáis pensando, pero este “deporte” es aún hoy en día inmensamente popular en Norteamérica. En fin, el caso es que ya lo era a comienzos de los años ’60 y así llegamos a 1964 y al primer muscle car oficial: el Pontiac GTO. La idea era, de nuevo, simple: coge un coupé baratujo y normal, cálzale un gran motor V8 y véndelo a un precio relativamente asequible para casi cualquiera. Yes… se vendieron 30.000 en el primer año.

En el mismo año salió al mercado otro coche icónico: el Ford Mustang, con su carrocería cool, su bajo precio relativo, su poca… potenciaaa? Si, lo cual provocó el nacimiento de una nueva subraza de coches: el Pony Car, coche análogo al muscle car pero, pues eso, con menos potencia, aunque no por ello tuvieron menos éxito: popularísimos Pony Cars fueron el Chevrolet Camaro y su primo, el Pontiac Firebird, el Dodge Challenger y su primo, el Plymouth Barracuda. A cualquier fan se le pone la piel de gallina al oír estos nombres…

Chevrolet Camaro (1970) | carboxindustries

Y comienza la locura… en 1967, Ford saca un Mustang más potente y Carroll Shelby sus versiones tuneadas, aún más briosas. Pronto todas las marcas tienen en sus catálogos sus propios muscle cars. Los coches eran a menudo modelos de homologación para la popular serie de carreras NASCAR o simplemente funcionaban de estandarte para demostrar de lo que era capaz tecnológicamente cada marca y de paso ganar algo de dinero, oyess. Los departamentos de marketing libraron épicas batallas en su lucha por el favor del público y el caso es que el mensaje de rebeldía, libertad y hombría fue “comprado” por multitud de jóvenes de la época, que compraron coches con nombre tan sonoros como Pontiac Firebird Trans Am, Chevrolet Chevelle Malibu, AMC Matador Machine, Plymouth Superbird, o Ford Torino Cobra.

Los fabricantes sacaban anualmente nuevos modelos cada vez más potentes y llamativos que ofrecer a los mimados compradores y… PAUSA. Abramos un paréntesis… aquí está… (hagamos un alto en esta vertiginosa historia porque conviene saber quiénes eran los players del mercado... en esta época en EEUU the Big Three o las “tres grandes” campaban a sus anchas en el mercado automovilístico norteamericano ya que los japoneses aún no habían desembarcado en serio: Chrysler con sus marcas Dodge y Plymouth, Ford, que además comercializaba la marca Mercury y General Motors, “madre” de las marcas Buick, Chevrolet, Pontiac y Oldsmobile… había otras marcas pero éstas son las que nos interesan para esta historia). Cerramos paréntesis y… SEGUIMOS. El Camaro, el Mustang y el Firebird recibían motores más potentes, el GTO bajaba de precio y se tornaba visualmente más agresivo… el Dodge Charger se hacía excepcionalmente popular y su versión Daytona igualmente famosa con su desproporcionado alerón. Fue la época dorada… pero…

Chevrolet Chevelle SS396 (1970) | wikipedia-vegavairbob

Lo habéis adivinado, la época dorada llegó abruptamente a su fin. A principios de los ’70 se produjo la tormenta perfecta: al gobierno le salía la conciencia ecológica y sacaba nuevos límites a las emisiones de gases, obligando a los fabricantes a reducir la potencia; nuevas leyes en materia de seguridad obligaban a añadir pesados parachoques de acero a los coupés y aniquilaban los descapotables; la inflación hacía de las suyas y los precios de los coches subían más que los salarios; las compañías de seguros aumentaban las primas porque los muscle cars lideraban los rankings de accidentes. Y por último, durante la crisis del petróleo de 1973 se produjo un bloqueo de las exportaciones por parte de los principales países productores, con lo que los norteamericanos veían cómo la gasolina era racionada y su precio subía vertiginosamente, cosa que con consumos de 30 litros a los 100 km suponía un serio problema. Todo esto hizo que la sociedad rechazara los muscle cars, que de repente ya no eran cool y comenzaban a acumularse en las tiendas. En los años siguientes sólo siguieron fabricándose un par de modelos pero ya sólo como caricaturas de lo que una vez fueron…

Dodge Challenger R/T (1970)

Una curiosidad

Según una leyenda urbana, la variedad de colores ofrecidos por la industria del automóvil en cada momento es directamente proporcional a la marcha de la economía. Si la situación es poco boyante, se ofrecerán sobre todo negros, grises y blancos, colores que aseguran un valor de reventa más alto. Durante un boom económico se ofrecerán colores más atrevidos porque estamos dispuestos a “arriesgar” más.

Si todo esto es cierto, 1969 debió ser un año realmente bueno, pues Chrysler decidió ofrecer una paleta de colores MUY atrevidos para sus marcas Dodge, Plymouth y Chrysler (claro) que llamaron High Impact Paint Colors. Los nombres que les dieron fueron igual de atrevidos y pasaron a formar parte de la leyenda de los muscle cars. Aquí os los paso – según la marca, el color recibió uno u otro nombre: PLUM CRAZY / IN-VIOLET, SUBLIME / LIME LIGHT, GREEN GO / SASSY GRASS, GO MANGO / VITAMIN C, BUTTERSCOTCH / BAHAMA YELLOW, PANTHER PINK / MOULIN ROUGE, HEMI ORANGE / TOR RED, TOP BANANA / LEMON TWIST y CITRON YELLA / CURIOUS YELLOW.

El personaje

Habiendo tratado un tema que abarca varias décadas, es difícil elegir uno solo. Pero por su trayectoria llama la atención Pete Estes, que intervino en el desarrollo y producción de dos iconos: el Oldsmobile Rocket 88 y el Pontiac GTO. Estes nace en 1916 y nada más terminar el instituto se pone a trabajar haciendo mantequilla en una cremería pero al año siguiente decide que lo suyo son los coches y gracias a lo ahorrado en la cremería ingresa en el Instituto General Motors donde pasa cuatro años aprendiendo mecánica e ingeniería; luego estudia dos años en la universidad y en 1940 se gradúa en ingeniería mecánica. En 1946 desarrolla el Oldsmobile Rocket 88 y en 1961 asciende a general manager de Pontiac, desarrollando un par de años más tarde el GTO, el primer muscle car. En los años siguientes seguiría ascendiendo en General Motors hasta ser nombrado presidente en 1974.

El concepto del gran sueño americano se ha malgastado y malinterpretado en los últimos tiempos pero sin duda el término se acuñó para vidas como la de Petes Estes: un chico de familia modesta de un pequeño pueblo estudia ingeniería con los ahorros de un trabajo honesto y va ascendiendo hasta convertirse en el mandamás sin olvidar nunca sus orígenes, pues se dice que siempre conservó sus maneras sencillas e hizo de la cordialidad su sello de identidad. Desgraciadamente, el final del sueño respondió también al tópico: murió en 1988 de un ataque al corazón en el aeropuerto de Chicago mientras, retirado ya unos años atrás, viajaba al Consejo de Administración de la Kellogg Co.

En el cine

Muchas de las persecuciones de coches más famosas del cine se rodaron entre 1968 y 1974, es decir, ¡en la era dorada de los muscle cars! De esta época hay dos pelis muy obvias que todo apasionado de los coches debe haber visto al menos una vez. La primera es “Bullitt” (1968) con Steve McQueen en el papel principal. Este film contiene una de las persecuciones más cool de la historia del cine, en la que un Dodge Charger negro persigue por las calles de San Francisco a un Ford Mustang verde que por cierto prescinde del caballito y los antiniebla en la calandra pero luce versión Fastback con V8 tuneado y llantas especiales… y con Steve McQueen al volante… el colmo del cool.

La segunda imprescindible de esta época podría ser “Vanishing Point” (1971), peli de culto del género “road movie” con un tipo llamado Kowalsky como protagonista, un precioso Dodge Challenger blanco, banda sonora de música rock… Cuentan que tanta droga, sexo y violencia fueron demasiao para los ejecutivos de Chrysler, tanto que decidieron retirarse del proyecto. Con lo que los productores no se pudieron permitir destruir el Challenger y en su lugar pusieron un Camaro. Otras pelis de esta época: “Diamonds are forever” (1971), o "Diamantes para la eternidad" en España, con James Bond conduciendo un Ford Mustang y “Smokey and the Bandit” (1977), estrenada como "Los Caraduras" en España o "Dos pícaros con suerte" en América, con Burt Reynolds, su bigote y su Pontiac Trans Am.

En los años 2000 vuelven a ponerse de moda los muscle cars en el cine, pero ya convertidos en clásicos: “Death Proof” (2007) de Tarantino en la que un chalao y su Chevy Nova hacen estragos, la saga “Fast & Furious” (el Dodge Charger de Toretto, claro, y otros) y… “Gran Torino” (2008), magnífica peli de Clint Eastwood con un Ford Gran Torino Sport como protagonista casi virtual.

En miniatura

La marca American Muscle fabrica modelos realmente bonitos a escala 1:18. También en esta escala los fabrican las marcas Auto World y Lucky Toys. Greenlight y Welly los tienen a escala 1:24. Y excepcionalmente mencionaremos la marca Hot Wheels, que fabrica los famosos coches de juguete a escala 1:43 que no obstante son objeto de colección por muchos adultos y que por sus detalles y vivos colores tienen ciertamente encanto.

Valor (en 2016)

Los muscle cars se cotizan al alza desde hace años y algunos alcanzan cifras de vértigo que antes eran coto exclusivo de modelos europeos. Así, no es raro que las subastas arrojen pujas finales de hasta cuatro millones de dólares por un Plymouth Hemi-Cuda descapotable del ’71. Sin embargo, el rango para coches “normales” va desde los 1.500 Euros por un proyecto de restauración sin motor hasta los 100.000 Euros por un modelo exclusivo. Por poner algunos ejemplos, un precioso Mustang 289 Fastback del ’66 se cotiza entre 15.000 y 35.000 dependiendo de que el coche esté normalucho o bien cuidado. Un Camaro descapotable del ’68 oscila entre los 10.000 y los 30.000 Euros y un Challenger R/T (la versión POTENTE) del ‘71 entre 25.000 y 50.000. Aunque quien ceda a la tentación y opte por uno de estos fantásticos cochazos debe tener en cuenta su consumo ¡de entre 15 y 30 litros cada 100 km!

Fotos: Dodge, Chevrolet, Pontiac

Las pocas unidades fabricadas, la oxidación y la naturaleza autodestructiva de unos coches en los que todo el esfuerzo de los fabricantes se concentraba en hacer los motores cada vez más potentes pero con frenos y suspensiones deficitarias, han hecho que hoy en día queden en circulación relativamente pocos ejemplares. Pero a pesar de todo tienen su encanto estos símbolos de una época de exceso que (como en el caso de los dinosaurios) nunca volverá.

DH

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