Coches y cine (II)

PASIÓN | COCHES Y CINE

Estrellas sobre ruedas (II)

Coches y celuloide forman un tándem irresistible: segunda parte de este recorrido por las películas que a mi modo de ver mejor conjugan estos dos elementos

Rodaje de la película Mad Max (1979) | Foto: Kennedy Miller Productions

04.08.2016

Sigo con el cambio de tercio a causa de la frivolidad del estío y continúo con mi lista de películas para cinéfilos y, faltaría más, amantes de los clásicos. Aquí va la segunda parte de la trilogía, os recuerdo que van en orden cronológico.

11. THE FRENCH CONNECTION (1971)

Obra maestra del cine de malos malotes, protagonizada por Gene Hackman, Roy Scheider y Fernando Rey en torno a un cargamento de heroína que tiene que llegar a EEUU desde Francia. Y aparte de ser un peliculón, contiene quizás la mejor persecución de la historia del cine, protagonizada por un Pontiac Le Mans del ’71 circulando desbocado por las calles de Brooklyn. Y como han pasado tantos años y ya se ha entrevistado a todo el mundo hasta la extenuidad, hoy sabemos que para la toma más famosa, rodada desde el parachoques delantero, se ralentizó la cámara a 18 fotogramas por minuto para aumentar la sensación de velocidad. Además, la “coreografía” no funcionó siempre como se quería, pero algunos incidentes no previstos se dejaron en el montaje final. Y si os gusta la música de los ’70, os dejo la anécdota más jugosa: el director, William Friedkin, hizo el montaje final de la persecución escuchando la canción “Black Magic Woman” de Fleetwood Mac – escuchadla antes y veréis como parece que los coches danzan al compás.

D'Antoni / Schine-Moore

12. TOW-LANE BLACKTOP (1971)

Film de culto de la contra-cultura americana con mensaje existencialista que extrañamente pasó inadvertida en su lanzamiento. Cuenta la historia de dos jóvenes californianos, un piloto y un mecánico, que recorren la icónica Ruta 66 por el suroeste americano a bordo de un Chevy del ’55 tuneado. Estrenada en España como Carretera Asfaltada En Dos Direcciones, esta joya estuvo mucho tiempo fuera de circulación debido a litigios legales por los derechos de la banda sonora, pero por fin está disponible para regodearse en la América profunda de antaño: las gentes, las gasolineras, las cafeterías, las pistas de dragsters… pero también el abandono, la ausencia de esperanza y la resignación de los personajes. Una road movie poco convencional pero (o quizás por ello) muy recomendable.

Michael Laughlin Ent., Universal

13. AMERICAN GRAFFITI (1973)

George Lucas se consagró con esta peli, que le dio la reputación suficiente para lanzar contra viento y marea una historia épica ambientada en una galaxia muy lejana… Pero centrémonos, que aquí la trama y el escenario son mucho más terrenales: en 1962 en un pueblo de California un grupo de jóvenes se dispone a pasar la última noche del verano. Aun dura la inercia de los felices años ’50 y aún se disfruta del buen rock’n’roll y de los coches rápidos, aunque con la losa del día siguiente, cuando cada uno emprenda su camino de adulto responsable o no.

Cuentan que la peli salió adelante gracias al empeño de Lucas… y a que Francis Ford Coppola se unió al proyecto como productor. Al parecer, hasta entonces el guion anduvo por Hollywood de estudio en estudio, ya que la banda sonora de 40 canciones que pretendía Lucas suponía un dineral en derechos de autor. Y luego cuando estuvo terminada quedó seis meses cogiendo polvo en una estantería, ya que temían que fuera un fracaso sobre todo por la falta de caras conocidas – vaya ojo.

Universal, Lucasfilm

14. SMOKEY AND THE BANDIT (1977)

Exitosa gamberrada a mayor gloria del grosero y bigotudo Burt Reynolds y de un Pontiac Firebird Trans Am, estrenada en España como Los Caraduras y en América como Dos Pícaros Con Suerte. Dos camioneros sureños deben transportar un cargamento de cerveza pero por el camino recogen a una novia recién huida del altar y el novio al que ha dejado colgado es el hijo de un zafio sheriff que al enterarse de todo decide darles caza. Las ventas del Trans Am se duplicaron en el año siguiente al estreno, sobre todo en versión negro y dorado – estamos en los ’70, que no fueron precisamente el cénit del buen gusto. Por cierto que por falta de cash en 2014 Reynolds tuvo que vender en subasta el Trans-Am que le regalaron al finalizar el rodaje y entre los interesados debió haber algún fan de la peli porque el coche salió con un precio estimado de 80.000$ y se adjudicó por 450.000.

Universal, Rastar

15. THE DRIVER (1978)

Vaya por delante que ésta no es una película fácil. Sobre el papel, El Conductor tiene buenos ingredientes, como unos buenos actores (Ryan o’Neal e Isabelle Adjani), una trama con posibilidades (el protagonista conduce coches en atracos pero un policía empeñado en pescarlo de una vez le tiende una trampa con un robo ficticio) y unas persecuciones vertiginosas – hasta aquí todo bien. Pero en el otro plato de la balanza hay que poner una acción exageradamente violenta rodada de forma muy simple y sin adornos, como simples son los personajes y los diálogos: el protagonista sólo dice 350 palabras en toda la peli. Pero qué demonios, a efectos de esta lista cumple perfectamente… véase.

EMI Films, Twentieth Century Fox

16. MAD MAX (1979)

Cinta australiana de culto pero con gran éxito comercial: costó 350.000 $ y la filmaron en plan gamberro con un protagonista desconocido (un tal Mel Gibson), pero que acabó siendo un exitazo, recaudando más de 100 millones de dólares y generando tres secuelas hasta la fecha. En una Australia distópica en un futuro (no tan) lejano donde los bienes más preciados son la gasolina y los recambios para coches y motos, el patrullero Max Rockatansky emprende el camino de la venganza contra una banda de moteros a bordo de su Interceptor, un brutal Ford Falcon XB Coupé. Un consejo: si la queréis ver en inglés, aseguraos de verla en versión original-original porque para el estreno en EEUU hubo que doblar el diálogo de Mel Gibson porque se temía que la audiencia americana no entendería el cerrado acento australiano del actor y este doblaje suena a peli mala de serie B y le quita gran parte de la gracia.

Kennedy Miller Productions

17. THE BLUES BROTHERS (1980)

Quizás desentone en esta lista una comedia musical, pero es que junto a Dan Aykroid y John Belushi esta peli la protagoniza el “Bluesmobile”, un desvencijado coche patrulla: un Dodge Monaco del ’74 que sirve a sus dueños de hogar provisional y para moverse por esas carreteras de Dios. Porque Granujas A Todo Ritmo (como se llamó en España) es también una peli con un profundo sentir religioso ya que nuestros héroes quieren conseguir 5.000 $ para donarlos a una escuela de monjas que está a punto de perder su sede – suficiente argumento como para que el periódico L’Osservatore Romano lo incluyera en su lista de pelis para buenos católicos.

Sin embargo, esto no quita un ápice de transgresión a esta cinta, que contiene buenos números de rythm’n’blues y soul y dos buenísimas persecuciones que por cierto batieron un record con 103 coches destruidos. Y qué me decís de las circunstancias del rodaje… según Dan Aykroyd, en el presupuesto se incluyó una partida para cocaína, para mantener despiertos a todos durante las escenas nocturnas, cosa que sobre todo Belushi agradeció enormemente – pasemos un (es)tupido velo por su fallecimiento un par de años más tarde por sobredosis.

Universal Pictures

18. CANNONBALL RUN (1981)

La primera vez que vi esta peli allá por el ’84 andaba yo en plena adolescencia y la escena inicial me dejó “marcao pa toa la vida” como si de un tatuaje a fuego se tratara: he aquí un Lamborghini Countach negro que llega tronando, se para en seco al lado de una señal de límite de velocidad, se baja una rubia despampanante con un spray de pintura, tacha el 55 que marca la señal, se sube al coche y sale zumbando con la policía pisándole los talones. Ya os digo: tocado. Y hundido. Hoy en día naturalmente Los Locos Del Cannonball ya se ve con cierto escepticismo, la trama (una carrera de coches a través de todo EEUU) y los diálogos resultan zafios e inocentes pero de alguna manera la peli aún tiene su gracia, gracias sobre todo al cartel de actores (Burt Reynolds, Roger Moore, Farrah Fawcett, Jackie Chan, Dean Martin, Sammy Davis Jr…) y, claro, a los coches: el Aston de Bond, el mencionado Countach, un Rolls, una ambulancia y un largo y suculento etcétera.

Golden Harvest Co., Eurasia Inv.

19. CHRISTINE (1983)

La combinación perfecta: Stephen King, el escritor de terror para consumo masivo y John Carpenter, el director de pelis de terror de serie… (seré generoso) semi-B. Ambos unidos en una cinta sin pretensiones pero bien ejecutada, con una buenísima banda sonora y algunas escenas memorables. A finales de los ’70, un jovenzuelo marginado descubre un desvencijado Plymouth Fury del ’57 y se lo compra por unos cientos de dólares a su siniestro propietario. El chaval se pone a restaurar el coche, entre ambos se va desarrollando una especie de relación amorosa friki e iremos descubriendo que el vehículo tiene un alma maléfica y un carácter muy vengativo…

A los fans del Fury no les hizo ninguna gracia enterarse de que destruyeron 15 de los 25 que se usaron para hacer la película, aunque seguramente gracias al éxito de la cinta se salvaron muchos del desguace. Y os soplo cómo simularon la “regeneración” de la carrocería: unas bombas neumáticas tiraban mediante cables de unos paneles de plástico que imitaban perfectamente el metal y luego la toma se proyectaba al inverso. Simple pero efectivo y décadas más tarde aun da el pego – con el sabor de lo artesanal.

Columbia Pictures, Delphi Premier

20. TUCKER: THE MAN AND HIS DREAM (1988)

Diseñador de automóviles y emprendedor, en 1948 Preston Tucker lanzó su propia marca con la idea de ofrecer al público los coches más modernos y seguros del mundo. Lamentablemente por esa época las autoridades andaban vigilando muy de cerca a este tipo start-ups y acusó a Tucker de fraude y aparte, se dice que los grandes fabricantes también hicieron de las suyas para evitar su éxito. Bien es verdad que para financiar su proyecto, Tucker recurrió a métodos poco ortodoxos, como vender unos 2.000 concesionarios a precios entre 7.500 y 30.000$ mucho antes de tener siquiera la fábrica en marcha. Pero en fin, esto pasó hace ya mucho tiempo y lo que nos queda con Tucker: El Hombre y Su Sueño es una excelente, optimista, brillante y colorida película, con un Jeff Bridges en quizás su mejor papel bajo la dirección de Coppola – qué más se puede pedir.

Lucasfilm

En la próxima entrega remato la faena con otras diez pelis, entre ellas Taxi, The Transporter, Ronin, Cars o Death Proof...

DH

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