Mini Cooper

PASIÓN | MINI COOPER

Deportivo de bolsillo

El Mini supuso un cambio radical en la concepción de los coches pequeños. Casi tanta repercusión tuvo la versión deportiva – os cuento su historia.

BMC Mini Cooper S (Rally Montecarlo 1965) | Foto: autoexpress.co.uk

08.09.2016

Mini Cooper. Dos palabras que parece que están hechas para ser pronunciadas juntas y retumban mágicamente en las mentes de los aficionados. Ya os he hablado de los Mini clásicos en otro artículo (tenéis el link debajo), baste recordar aquí que el pequeñajo fue lanzado en 1959, año en que Jack Brabham ganaba el campeonato de Fórmula 1 a bordo de un monoplaza Cooper con motor Climax dispuesto DETRÁS del piloto. Desde entonces todos los coches campeones han tenido esa configuración y ésta es una de las razones por las que Cooper se ha ganado un puesto de honor en la historia de la automoción. La segunda razón, you guessed it, es el Mini que lleva su nombre.

Austin Mini Cooper (1962) | Foto: BMW

Reeeebobinemos my friends, en honor de éste admirable personaje… nacido en 1923, John Cooper funda con su padre en 1946 la Cooper Car Company, que se desarrolla rápidamente como fabricante de exitosos coches de carreras de Fórmula 2 y 3. Lo que son las cosas… la guerra acababa de terminar, todavía como quien dice olía todo a pólvora y ya había “locos” pensando en construir coches de carreras. La vida sigue… el muerto al hoyo y el vivo al bollo.

Cooper T51 Climax (1960) | Foto: Ellis French

Los primeros Cooper fueron simpáticos pequeñajos de Fórmula 3 con un motorcito JAP de motocicleta situado ya entonces detrás del piloto. Cooper construyó unos 300 de estos microproyectiles, ganando la mayoría de las carreras en que participaron – al principio pilotó el mismo John, aunque fue dejándolo a medida que crecía la empresa. Gracias a estos éxitos Cooper puede irse metiendo en categorías superiores, una cosa lleva a la otra y en 1958 Stirling Moss gana el Gran Premio de Argentina de Fórmula 1 contra una legión de Ferraris y Maseratis con motor delantero. La cosa promete y en 1959 llega la consagración de la mano de Jack Brabham, que gana el título a bordo de un Cooper Climax – el resto de equipos no tuvo nada que hacer. En 1960 Brabham repite título y ya otros equipos como Lotus o BRM copian la configuración, mientras Ferrari por ejemplo conserva el motor delante. ¿Se estaba quedando anticuado el equipo de Maranello? Naaaa… estaban desarrollando su propio bólido con motor central trasero, que llegaría en 1962 para arrasar. Que me quiten lo bailao, debió pensar John Cooper, que siguió un par de temporadas más hasta que decidió vender el equipo.

BMC Mini Cooper S (Rally Montecarlo 1965) | Foto: autoexpress.co.uk

John Cooper era lo que los ingleses llaman petrolhead – esta palabra no necesita traducción: le interesaba todo lo que fuera muy rápido sobre ruedas. Cooper vio enseguida que el Mini tenía potencial para competir en carreras y planteó a su buen amigo Alec Issigonis (ya sabéis, el creador del Mini) crear una versión deportiva del cochecito. Al principio a Sir Alec la idea no le hizo mucha gracia, así que sus jefes lo tuvieron que “convencer” para animar las ventas del Mini, que al principio no fueron lo que esperaban y al final ambos acabaron colaborando para crear los world famous… oh my God… sólo el nombre ya pone la piel de gallina… Mini Cooper, que debutaron en 1961.

En la versión inicial, Cooper y su gente agrandaron el motor de 848 centímetros cúbicos del Mini “normal” hasta los 997 cc y añadieron dos carburadores SU, aumentando la potencia de 34 a unos (actualmente nada) espectaculares 55 CV. Se hicieron otras modificaciones de competición, la caja de cambios recibió relaciones más cortas y se montaron frenos delanteros de disco, algo poco común en aquella época para un coche tan pequeño. Estas modificaciones pueden hacer gracias hoy en día, pero con un peso de seiscientos y pico kilos, el efecto era espectacular. Igual que las ventas: se fabricaron unas 64.000 unidades de este modelo inicial. Y Cooper y sus muchachos no se detuvieron allí.

BMC Mini Cooper S en el Rally de Montecarlo de 1967

En 1963 salió al mercado el Mini Cooper S, con un motor de 1.071 cc y 70 CV, frenos de disco más grandes y otras modificaciones y se produjeron dos modelos “S” adicionales con 970 y 1275 cc con 76 CV respectivamente. Los Cooper S de competición montaban dos tanques de combustible y daban hasta 91 CV, que suenan a poco pero fueron suficientes para aupar a los Mini a ganar el Rally de Montecarlo cuatro años seguidos entre 1964 y 1967 - aunque fueron polémicamente descalificados en 1966 porque supuestamente los faros no eran reglamentarios... En total se fabricaron 106.870 Coopers hasta que dejó de usarse el apelativo en 1971. No obstante conviene recordar que hubo versiones italiana y española, ésta última fabricada desde 1973 por Authi en su fábrica de Navarra. Bien equipado y con carácter, el Mini Cooper no podrá sin embargo detener el declive de Authi, que en 1976 cerrará sus puertas.

Pasarán años hasta de que en 1991 algún directivo espabilao caiga en usar de nuevo el nombre para los Mini Cooper fabricados por Rover, añadiendo a la gama una versión con inyección. Luego en 1994 vendrá la compra del grupo Rover por parte de BMW, incluida la marca Mini y los derechos del nombre Cooper. Los alemanes desarrollan y modernizan el Mini con la inyección multipunto y un radiador frontal – en el Mini el radiador siempre había ido montado lateralmente para ahorrar espacio. Al mismo tiempo se desarrolla el Nuevo Mini con el asesoramiento de John Cooper y su hijo Mike. En 1998 se añaden dispositivos de seguridad como el airbag y barras laterales en las puertas que llevan al Mini “antiguo” en volandas hasta el cese de producción en el año 2000 y el lanzamiento del nuevo. Ese mismo año como cerrando el círculo muere John Cooper de cáncer… DEP.

DH

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